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Pues el análisis de ayer no se le puede llamar desastroso porque tuvo alguna cosa buena pero no es de libro precisamente.

Comida en el Tapelia de Logroño en el que los encantos del arroz a banda pudieron con mi escasisima fuerza de voluntad.

Por la tarde un sorbete en una terrazita y por la noche no demasiado exceso pero si un buen montón de empanado y aceite de las croquetas que Jaime y María no quisieron, rematado por un yogur bio.

Por la noche tampoco hubo ejercicio pero la verdad es que en el espejo se empieza a notar que llevo más de 3 días haciendo algo de ejercicio con regularidad (esta mañana lo he hecho estupendamente con algunos complementos articulares que de momento me van sentando bien).